ARTÍCULOS DE OPINIÓN

Aquí encontrarás todos mis artículos de opinión, ordenados por fecha de publicación. Cualquier duda, a tu disposición.

TELDE Y CANARIAS; Cuando mirar hacia otro lado deja de ser una opción.

Sábado, 30 de mayo de 2026. Cada 30 de mayo celebramos el Día de Canarias, una fecha que trasciende la efeméride para invitarnos a reflexionar sobre quiénes somos y hacia dónde queremos caminar como pueblo. Porque la construcción nacional canaria no nace en Madrid ni se agota en las instituciones autonómicas: se forja en nuestros barrios, en la vida cotidiana y en la capacidad de nuestros ayuntamientos para resolver los problemas de la gente.

No existe una Canarias fuerte con municipios débiles. Tampoco puede hablarse de autogobierno real cuando quienes tienen la responsabilidad de gestionar renuncian a hacerlo. Por eso preocupa profundamente la situación que vive hoy Telde, una ciudad donde el deterioro de los espacios públicos, de los servicios y de muchos barrios resulta ya evidente para cualquier vecino o vecina.

Tras casi tres años de mandato, el actual gobierno municipal ha optado por mirar hacia otro lado y convertir la excusa permanente en forma de gobernar. En demasiadas ocasiones actúa como un mero observador externo de los problemas de la ciudad, culpando siempre a otros y evitando asumir responsabilidades. Es lo que podríamos llamar la estrategia del tolete: justificar la inacción, desplazar responsabilidades y convertir la incapacidad en relato político.

Pero los problemas de Telde no se solucionan con discursos ni con excusas. Se solucionan gestionando. Mientras tanto, la ciudad se cae a cachos, pierde mantenimiento, servicios, dinamismo e ilusión colectiva. Y lo más preocupante no es solo el deterioro físico de la ciudad, sino el desgaste de la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.

Frente a esa realidad, desde el municipalismo canarista defendemos una idea clara: los municipios son la primera línea del autogobierno y la base sobre la que se construye una Canarias más fuerte, más cohesionada y más justa.

Por eso Telde necesita planificación, liderazgo y una gestión cercana, pegada a la realidad de sus barrios y de su gente.

Porque recorrer la ciudad y escuchar a colectivos, asociaciones y vecinos permite comprobar algo importante: Telde tiene solución. La tiene porque sus problemas son conocidos, porque existen recursos y porque hay personas preparadas y comprometidas para afrontarlos con rigor, responsabilidad y capacidad de trabajo.

Frente a la improvisación, proponemos planificación. Frente a las excusas, gestión. Frente al inmovilismo, trabajo. Y frente a la resignación, proyecto.

Liderar una ciudad significa asumir responsabilidades, escuchar, gestionar y generar confianza. Y la mejor forma de defender Canarias es cuidar nuestros municipios, ejercer el autogobierno con responsabilidad y construir ciudades donde la gente pueda recuperar el orgullo, la esperanza y la confianza en el futuro.

Porque Telde merece más que excusas. Merece liderazgo, merece gestión y merece un futuro que ha llegado el momento de recuperar. Feliz día de Canarias.

José Luis Macías Alonso es Concejal-Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista en el Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde

LAS DUDAS RAZONABLES SOBRE EL ALCALDE Y EL GOBIERNO DE TELDE: APUNTES PARA EL FUTURO DE LA CIUDAD.

Sábado, 6 de junio de 2026. Hay películas que trascienden el cine para convertirse en auténticas lecciones de ciudadanía. Una de ellas es 12 Hombres sin Piedad, la obra maestra protagonizada por Henry Fonda que nos recuerda que la justicia, la verdad y las decisiones importantes exigen reflexión, análisis y, sobre todo, capacidad para cuestionar aquello que aparentemente parece evidente.

La historia gira en torno a un jurado que debe decidir el futuro de un joven acusado de asesinato. Once de los doce miembros consideran que es culpable. Sin embargo, uno de ellos plantea una cuestión fundamental: ¿existe alguna duda razonable?

No afirma que el acusado sea inocente. No pretende imponer su criterio. Simplemente invita a pensar, a analizar los hechos y a comprobar si las conclusiones alcanzadas hasta ese momento resisten un examen riguroso.

Esa reflexión resulta especialmente pertinente para la realidad política que vive hoy la ciudad de Telde.

En menos de un año, los ciudadanos estarán llamados a emitir su propio veredicto sobre la gestión desarrollada por el alcalde Juan Antonio Peña y el gobierno formado por CIUCA, Partido Popular, Más por Telde y Coalición Canaria.

Y la pregunta que deberíamos hacernos todos es sencilla:

¿Existen dudas razonables sobre la gestión realizada durante estos tres años?

Creo sinceramente que sí.

No hablamos de opiniones subjetivas, simpatías personales o diferencias ideológicas. Hablamos de hechos contrastables que cualquier ciudadano puede observar recorriendo los barrios, hablando con los colectivos vecinales, con los clubes deportivos, con las familias o con los trabajadores municipales, etc.

Porque después de tres años de mandato, la sensación generalizada es que Telde carece de un proyecto de ciudad.

La improvisación ha sustituido a la planificación. Los titulares han sustituido a la gestión. La propaganda ha sustituido a los resultados.

Mientras el gobierno municipal anuncia constantemente iniciativas futuras, la realidad del día a día sigue deteriorándose.

La plantilla municipal de Telde agoniza sin una planificación clara que garantice la atención adecuada a los ciudadanos, especialmente, a las personas más vulnerables.

Los barrios continúan deteriorados, obsoletos, esperando mejoras básicas en limpieza, asfaltado, parques, accesibilidad y equipamientos públicos.

Las instalaciones deportivas presentan un deterioro creciente que afecta directamente a miles de deportistas y familias.

Los servicios públicos muestran síntomas evidentes de agotamiento e incapacidad.

Y mientras tanto, la ciudad continúa sin conocer cuál es el modelo de desarrollo que este gobierno propone para los próximos años.

Las dudas razonables aparecen, además, cuando observamos situaciones como la del asentamiento ilegal de Hoya del Pozo y Playa del Hombre y otros que han surgido recientemente.

Más de un año después de los compromisos adquiridos públicamente por el alcalde, la situación en este sector de la costa teldense no solo permanece sin resolver, sino que se ha agravado. La falta de actuación ha perjudicado tanto a los vecinos afectados como a las propias personas que viven en condiciones indignas en ese asentamiento.

Las dudas razonables aparecen cuando analizamos la organización del Carnaval de Telde 2026.

La ausencia de planificación, los retrasos, las improvisaciones y las dificultades organizativas han generado una sensación de descoordinación impropia de una ciudad como la nuestra.

Las dudas razonables también surgen cuando observamos el caso del Polideportivo Paco Artiles.

Una instalación cerrada desde 2021, cuya reapertura sigue acumulando retrasos, incertidumbres y preguntas que todavía esperan respuestas claras. Una infraestructura fundamental para la ciudad que continúa sin prestar servicio a los miles de usuarios que durante años hicieron uso de ella.

Pero las dudas razonables no terminan ahí.

Aparecen cuando vemos el estado del Polideportivo Rita Hernández, las deficiencias denunciadas en diversas instalaciones deportivas municipales o el progresivo abandono que denuncian clubes y deportistas.

Aparecen cuando conocemos la incertidumbre generada en torno al Centro Ocupacional Cruz de Jerez y las preocupaciones expresadas por trabajadores, usuarios y familias respecto al futuro de un servicio esencial para personas con discapacidad y dependencia.

Y aparecen, sobre todo, cuando observamos que muchas de estas situaciones no responden a problemas sobrevenidos, sino a la ausencia de una hoja de ruta clara para gobernar la ciudad.

Resulta especialmente llamativo porque el actual Alcalde, Juan Antonio Peña (CIUCA) y su Gobierno (CIUCA-PP-MXT-CC) recibieron un Ayuntamiento con:

Recibió un Ayuntamiento con su estado económico y financiero plenamente saneado. Recibió un Ayuntamiento con estabilidad financiera.

Con pagos a proveedores normalizados. Con nuevos efectivos policiales incorporados.

Con recursos económicos extraordinarios disponibles para ejecutar proyectos. Con empresas públicas operativas.

Con escuelas infantiles recuperadas y funcionando.

Con decenas de proyectos ya iniciados y dotados presupuestariamente.

Sin embargo, tres años después, la sensación predominante es la de una ciudad que ha perdido impulso y capacidad de respuesta en lo más básico.

Por eso resulta legítimo plantear una comparación objetiva entre este mandato y los anteriores.

No para alimentar enfrentamientos partidistas. No para reabrir debates del pasado; Sino para evaluar resultados.

Y hacerlo, además, teniendo en cuenta las enormes dificultades que afrontaron los gobiernos municipales entre 2015 y 2023: planes de ajuste, restricciones de contratación, pandemia Covid-19, crisis económicas, sentencias judiciales complejas, servicios desmantelados o múltiples obstáculos administrativos, entre otras.

La ciudadanía merece comparar, merece analizar y merece decidir con información.

Porque gobernar no consiste únicamente en comunicar.

Gobernar significa planificar, gestionar, ejecutar, resolver problemas y hacer la oportuna dación de cuentas a la ciudadanía.

Y es precisamente ahí donde surgen muchas de las dudas razonables que hoy existen sobre la continuidad de este Gobierno, carente a todas luces de proyecto político.

Frente a esta situación, Nueva Canarias–Bloque Canarista representa una alternativa seria, honesta y preparada.

Una organización libre de corrupción.

Una organización que no ampara el transfuguismo.

Una organización con experiencia de gestión acreditada.

Pero, sobre todo, una organización que dispone de un proyecto de ciudad y un equipo para desarrollarlo.

Un proyecto que entiende que Telde necesita recuperar la planificación estratégica, fortalecer sus servicios públicos, modernizar sus infraestructuras, apoyar a sus barrios e impulsar la actividad económica y comercial para volver a situar a las personas en el centro de la acción política.

No se trata de mirar al pasado con nostalgia.

Se trata de construir el futuro con responsabilidad.

El verdadero debate que debe afrontar Telde no es quién ocupa un cargo ni quién aparece en más fotografías.

La cuestión fundamental es otra:

¿Está avanzando nuestra ciudad al ritmo que merece, debe y puede según la capacidad económica?

Y si la respuesta genera dudas razonables, tal vez haya llegado el momento de abrir una reflexión colectiva sobre el futuro que queremos construir entre todos.

Porque las ciudades, al igual que los jurados de 12 Hombres sin Piedad, toman sus mejores decisiones cuando sustituyen los prejuicios por los hechos, el ruido por el análisis y la propaganda por la verdad.

Telde merece esa reflexión; Y también merece un futuro mejor.

José Luis Macías Alonso es Concejal-Portavoz de Nueva Canarias–Bloque Canarista en el Ayuntamiento de Telde Y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.

EMPAPADOS DE EMOCIÓN, EMPAPADOS DE HUMANIDAD… Y LA NECESIDAD DE EMPAPARSE DE GESTIÓN.

Sábado, 13 de junio de 2026. Hay palabras que, además de describir una realidad, permiten explicar un momento histórico. Una de esas palabras es “Empapado”.

La definición más conocida nos dice que algo está empapado cuando ha absorbido tanto líquido que ya no puede contener más. Todos hemos llegado alguna vez a casa empapados después de una intensa lluvia o al pisar algún charco.

Sin embargo, el lenguaje también nos ofrece una acepción mucho más sugerente. Estar empapado de una idea, de un conocimiento o de unos valores significa haberlos interiorizado profundamente, comprenderlos y hacerlos parte de uno mismo.

Estos días, Gran Canaria ha vivido un acontecimiento que difícilmente pasará desapercibido en la memoria colectiva de nuestra tierra; La visita de Su Santidad el Papa León XIV, la cual ha generado una extraordinaria movilización ciudadana, institucional y social.

Más allá de las creencias religiosas de cada persona, resulta evidente que miles de ciudadanos han seguido con interés sus intervenciones, sus encuentros y los mensajes que ha compartido durante su estancia entre nosotros.

Podría afirmarse, por tanto, que una parte importante de la sociedad canaria ha estado empapada de emoción.

Empapada de esperanza, Empapada de simbolismo, Empapada de sentimientos compartidos.

Pero quizás, lo más importante no haya sido la emoción generada por la visita, sino el contenido de las reflexiones transmitidas por S.S.

En un contexto global marcado por conflictos, incertidumbres, desigualdades y movimientos migratorios que afectan a millones de personas, S.S. León XIV ha perseverado en una idea tan sencilla como poderosa: ”La dignidad de la persona humana debe situarse siempre en el centro de cualquier proyecto colectivo”.

Sus mensajes han apelado a la fraternidad, a la convivencia, a la solidaridad y al reconocimiento de la dignidad inherente de cada ser persona por su natural condición humana; principios que trascienden cualquier creencia religiosa y que constituyen pilares fundamentales de toda sociedad democrática.

En Canarias, especial relevancia adquieren estas reflexiones cuando hablamos del fenómeno migratorio. Y es que nuestra condición atlántica nos ha convertido históricamente en tierra de encuentro, de acogida y de intercambio entre culturas. Somos una sociedad construida a partir de generaciones de personas que llegaron a esta tierra, se integraron en ella y contribuyeron al desarrollo colectivo.

Por ello, abordar la migración exige responsabilidad, rigor y humanidad. Cierto que genera desafíos que deben ser gestionados adecuadamente por las administraciones competentes, de forma diligente y responsable.

No obstante, ninguna dificultad puede justificar la pérdida de la empatía hacia quienes abandonan sus hogares buscando un mejor porvenir, oportunidades, seguridad o simplemente un futuro mejor.

La respuesta no puede ser el miedo, ni puede ser el rechazo, ni puede ser la búsqueda de culpables entre quienes son, en muchas ocasiones, víctimas de circunstancias dramáticas.

La respuesta debe ser más convivencia, más cohesión social, más capacidad de integración… En definitiva, más humanidad.

La historia nos enseña que las sociedades avanzan cuando construyen puentes, pero también que retroceden cuando se alimentan divisiones.

Cada vez que se intenta enfrentar a unas personas contra otras por su origen, su condición o sus circunstancias, la convivencia se debilita y cada vez que se fomenta la desconfianza hacia quien es diferente, pierde fuerza aquello que nos une como comunidad.

Por el contrario, cuando en cambio prevalecen el respeto, la solidaridad y la búsqueda de soluciones compartidas, las sociedades se fortalecen y avanzan.

Quizás esa sea una de las enseñanzas más valiosas que nos deja la visita de S.S. León XIV; la necesidad de reforzar aquello que nos une como comunidad frente a todo aquello que pretende dividirnos.

Y es ahí, precisamente ahí, donde aparece una reflexión que conecta directamente con la realidad cotidiana de nuestra ciudad.

Porque una cosa es estar empapado de emoción; Otra es estar empapado de humanidad; Y otra, muy distinta por cierto, es estar empapado de las necesidades reales de una comunidad para transformarlas en soluciones.

Gobernar exige conocer profundamente la realidad que se pretende transformar; Exige escuchar, comprender, planificar, gestionar…

Exige dedicar cada día esfuerzos concretos a resolver problemas concretos… En definitiva, exige ”Empaparse de la Ciudad”.

Y es aquí donde muchos ciudadanos de Telde se preguntan si quienes tienen la responsabilidad de dirigir actualmente la Ciudad están verdaderamente empapados de las preocupaciones que afectan a los vecinos y al municipio.

Después de tres años de mandato, siguen existiendo cuestiones esenciales que continúan esperando respuestas satisfactorias: Los barrios siguen reclamando actuaciones que mejoren su calidad de vida, las instalaciones deportivas continúan necesitando inversiones, planificación y mantenimiento adecuados, los servicios públicos afrontan importantes desafíos organizativos, la estructura de personal municipal requiere respuestas que permitan atender con eficacia las demandas ciudadanas y diversas infraestructuras estratégicas siguen acumulando retrasos e incertidumbres que afectan a usuarios, familias y colectivos, entre otras múltiples carencias y necesidades.

Son cuestiones que forman parte de la vida diaria de miles de vecinos y que exigen una atención constante, alejada de la improvisación y centrada en los resultados.

Como hemos referido en múltiples ocasiones, la gestión municipal es medible, pero entendiendo que:

No se mide por los anuncios, sino por las soluciones.

No se mide por las expectativas, sino por los avances reales.

No se mide por los titulares, sino por la capacidad real para mejorar la vida de las personas.

Y no olvidemos que nuestra Ciudad de Telde posee enormes fortalezas: Cuenta con una ubicación estratégica privilegiada, dispone de talento humano, tiene tejido empresarial, capacidad económica e identidad propia, patrimonio y cultura que trasciende, tiene barrios llenos de historia y potencial, tiene jóvenes con talento y mayores con experiencia…

Tiene todos los ingredientes necesarios para convertirse en una referencia de desarrollo, innovación, cohesión social y calidad de vida.

Pero claro, para conseguirlo resulta imprescindible disponer de un proyecto compartido de ciudad: Un proyecto que mire más allá de la gestión del día a día, un proyecto capaz de definir objetivos claros y alcanzables, un proyecto que combine crecimiento económico con progreso social, un proyecto que fortalezca los servicios públicos, impulse las oportunidades y que por supuesto, de manera transversal, sitúe a las personas en el centro de las decisiones.

Quizás por eso, la verdadera reflexión que deja esta semana no tiene que ver únicamente con los acontecimientos extraordinarios que hemos vivido, sino con nuestra propia realidad cotidiana.

Cuando terminan los actos institucionales, cuando se apagan los focos y cuando desaparecen los titulares, permanece la ciudad real.

Permanece la misma ciudad que cada mañana abren los comerciantes.

La misma ciudad que recorren los trabajadores.

La misma ciudad que utilizan nuestros deportistas.

La misma ciudad en la que viven nuestros mayores y la Telde en la que quieren construir su futuro nuestros jóvenes.

Y es, precisamente, esa ciudad la que nos invita a formular una pregunta tan sencilla como necesaria:

¿Estamos avanzando al ritmo que Telde merece?

Y no me malinterpreten; Esta reflexión no va de buscar culpables, atacar a nadie ni de alimentar confrontaciones estériles.

Se trata de analizar resultados, de comparar expectativas con realidades.

De observar con criterio si la Ciudad de Telde dispone hoy de más impulso, más planificación y más capacidad de respuesta que hace tres años.

Porque toda acción de gobierno debe estar sometida a una evaluación permanente por parte de la ciudadanía.

Y es ahí, cuando una sociedad comienza a preguntarse con insistencia hacia dónde camina, qué modelo de ciudad se está construyendo o si existe una hoja de ruta claramente definida para afrontar los desafíos del presente y del futuro, cuando conviene escuchar esas preguntas con atención.

No como una crítica destructiva, sino como una oportunidad para la reflexión colectiva.

Telde posee recursos, talento, capacidad económica y potencial suficiente para liderar muchas de las oportunidades y retos de futuro que tiene ante sí.

Pero claro, para lograrlo necesita dirección, planificación y una visión compartida.

Se necesita un proyecto de ciudad consensuado, capaz de movilizar energías, generar confianza y ofrecer respuestas a los problemas cotidianos.

Se necesita un equipo de personas que quiera a Telde y esté preparado para afrontar los desafíos de una ciudad moderna, diversa y con enormes posibilidades de crecimiento.

En definitiva, necesita personas profundamente empapadas de su realidad.

Y es que el caso de la Telde de otras épocas, así como otros cientos de ejemplos dentro y fuera de Canarias, demuestra que las ciudades progresan cuando quienes las gobiernan comprenden sus necesidades, escuchan a sus vecinos y convierten las palabras en hechos.

Y quizás sea precisamente ahora, cuando nos acercamos a una nueva etapa para nuestro municipio, el momento adecuado para que todos —instituciones, colectivos y ciudadanía— participemos de una reflexión serena sobre la Telde que tenemos y la Telde que queremos para el futuro de las generaciones venideras.

Una reflexión abierta, responsable y constructiva.

Una reflexión sobre el presente, sí, pero sobre todo, de cara al futuro.

Porque los ciudadanos no necesitan dirigentes empapados únicamente de protagonismo.

Telde necesita dirigentes empapados de gestión, y esto es dirigentes empapados de trabajo, planificación, compromiso, responsabilidad, entrega y humanidad… Empapados de Ciudad.

Y esa esta, probablemente, la reflexión más importante que hoy merece Telde.

José Luis Macías Alonso es Concejal-Portavoz de Nueva Canarias Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.

TELDE: TRES AÑOS DESPUÉS, LA GRAN ESTAFA DEL CAMBIO. 

Sábado, 20 de junio de 2026. Hay momentos en la historia de una ciudad en los que la ciudadanía debe preguntarse con honestidad dónde está, cómo ha llegado hasta aquí y, sobre todo, hacia dónde quiere ir.

Telde se encuentra hoy precisamente en uno de esos momentos.

Hace tres años, Juan Antonio Peña (CIUCA) llegó a la Alcaldía prometiendo un cambio profundo en la forma de gobernar. Prometió acabar con la parálisis administrativa, desbloquear proyectos históricos, agilizar expedientes y demostrar que los problemas de la ciudad no eran consecuencia de su complejidad, sino de la incapacidad de quienes gobernaban.

Su discurso conectó con una ciudadanía cansada de escuchar promesas incumplidas. Muchos vecinos creyeron que, por fin, llegaba un gobierno preparado para transformar Telde.

Sin embargo, cuando se analizan los resultados de estos tres años, la conclusión es inevitable: Telde ha perdido una oportunidad histórica.

Porque una cosa es ganar unas elecciones y otra muy distinta saber gobernar una ciudad de más de cien mil habitantes.

Hoy, tres años después, la principal característica del gobierno formado por CIUCA, Partido Popular, Coalición Canaria y Más por Telde no es la transformación de la ciudad, sino la construcción permanente de un relato político destinado a ocultar la ausencia de resultados.

Nunca un gobierno municipal había dedicado tantos recursos, tanto esfuerzo y tanto tiempo a proyectar una imagen de gestión en los medios y a base de titulares.

Y pocas veces la distancia entre la propaganda y la realidad había sido tan evidente.

Mientras las redes sociales institucionales se llenan de vídeos, fotografías, anuncios y titulares grandilocuentes, los grandes problemas de Telde continúan esperando respuestas; Los vecinos ya, ni siquiera eso.

Porque gobernar no consiste en generar contenidos, sino en resolver realmente los problemas.

Y es que, cuando analizamos los asuntos más importantes de la ciudad, las promesas realizadas por Juan Antonio Peña se han convertido en el mejor retrato de sus propios incumplimientos.

El caso del Polideportivo Paco Artiles es probablemente el ejemplo más evidente.

Durante años, siendo oposición, convirtió esta instalación en un símbolo de todo aquello que, según él, se hacía mal en Telde. Exigió responsabilidades, denunció retrasos y aseguró que el problema era exclusivamente de voluntad política y de capacidad de gestión.

Por aquellos tiempos, Juan Antonio peña, entonces en la oposición y aspirando a la Alcaldía, prometió abrirlo tres meses después de tomar posesión; Eso decía, día si y día también, en sus videos y publicaciones.

Hoy, Juan Antonio Peña ocupa la Alcaldía, y miren que cosas… Tres años después, el Paco Artiles sigue cerrado; sigue siendo uno de los grandes asuntos pendientes de la ciudad.

La diferencia ahora es que ya no puede señalar a nadie más sino a sí mismo; Hoy es él quien debe explicar por qué aquello que parecía tan fácil desde la oposición sigue sin resolverse desde el gobierno.

Y esa es, probablemente, la historia de todo este mandato.

Prometieron gestión, pero han ofrecido relato.

Prometieron soluciones, pero sólo han producido titulares.

Prometieron liderazgo, pero simplemente han administrado expectativas.

Pero existe, además, otra contradicción aún más profunda; Juan Antonio Peña llegó prometiendo gestionar más y mejor que nadie.

Sin embargo, una parte importante de las decisiones adoptadas este alcalde y su gobierno apuntan en una dirección muy diferente: La cesión progresiva de servicios, instalaciones y espacios cuya gestión debería liderar el propio Ayuntamiento.

Y no confundamos; Aquí nadie discute o cuestiona la buena labor que realizan entidades sociales, deportivas o culturales, ni negamos la importancia de la colaboración institucional.

La cuestión es otra bien diferente: ¿Dónde está la capacidad del Ayuntamiento para liderar, gestionar y desarrollar directamente proyectos estratégicos para la ciudad, que son recursos propios y para los que se tiene plenas competencias

Porque cuando la excepción se convierte en norma, cuando la solución habitual consiste en transferir la gestión a terceros, cuando las responsabilidades municipales terminan desplazándose fuera de la administración, es legítimo preguntarse si estamos ante una estrategia política, ante una incapacidad para gobernar o, sencillamente, ante la mera ocupación de cargos cuya única certeza es lo que cuestan mensualmente a los vecinos de Telde.

Y es aquí, precisamente en este punto, donde esta reflexión resulta especialmente importante, porque Telde no necesita una administración que renuncie a sus competencias.

Telde necesita una administración Fuerte, Capaz, Preparada, Con Liderazgo Político, Con Visión Estratégica, Con Capacidad para Ejecutar…

Pero el verdadero problema, respetados vecinos y vecinas de Telde, no es únicamente la gestión diaria.

El verdadero problema es que resulta imposible identificar cuál es el proyecto de ciudad que Juan Antio Peña (CIUCA) y su Gobierno (CIUCA-PP-CC-MXT) defiende:

¿Cuál es la Telde que quieren construir para los próximos diez años?

¿Cuál es su estrategia económica?

¿Cuál es su modelo de desarrollo urbano, de movilidad y de infraestructura verde para la ciudad?

¿ Qué plan habrá para nuestros vecinos que sufren cada día en situación de vulnerabilidad y exclusión social ?

¿Cuál es su apuesta por la generación de empleo, la innovación, la vivienda, la movilidad o la modernización de los servicios públicos?

¿ Dónde quedó el gran mapa del patrimonio histórico, cultural, artístico, arquitectónico y arqueológico de Telde y sus múltiples posibilidades?

¿ Cuál es el plan de estructuración de Recursos Humanos del Ayuntamiento?

¿ Que organización se va a emplear para ordenar y potenciar el área de contratación ?

¿ Qué se va a hacer con los barrios de la Telde, anclados en la lejanía institucional y la obsolescencia ?

Más allá de los anuncios y de la comunicación institucional, nadie parece conocer las respuestas; Y lo peor, a algunos ni les suena por dónde empezar.

Gobernar una ciudad requiere algo más que gestionar la agenda del día siguiente, Exige sentar conjuntamente las bases y construir el futuro de manera consensuada.

Y precisamente ahí es donde este gobierno evidencia sus mayores carencias.

Telde necesita mucho más que un alcalde que inaugure, anuncie o publique; Necesita un alcalde que dirija.

Telde necesita un gobierno cohesionado que funcione como un verdadero equipo.

Telde necesita planificación estratégica, rigor y capacidad técnica.

Telde necesita liderazgo político y rumbo para recuperar algo que se ha ido perdiendo durante estos años: La ambición colectiva de convertirse en una gran ciudad.

No tengo ninguna duda de que nuestra ciudad, nuestro hogar, nuestra Telde tiene un potencial extraordinario para liderar el desarrollo económico del este de Gran Canaria.

Telde tiene una impresionante capacidad para convertirse en referencia en innovación, deporte, cultura, sostenibilidad y generación de oportunidades.

Telde tiene talento, ubicación estratégica y recursos suficientes para hacerlo.

Lo único que no tiene Telde es más tiempo para seguir perdiendo oportunidades.

Y es por eso, que el próximo mandato no puede ser una continuación de lo que estamos viendo.

Se hace urgente poner al frente de un proyecto de ciudad seria, compartida y realizable, un gobierno preparado para gestionarlo desde el primer día.

Más necesario que nunca, resulta recuperar la cultura del trabajo, la planificación y los resultados.

Telde debe, de manera urgente, pasar de la política de la imagen y el titular fácil a la política de la transformación, la plena inclusión y la potenciación de capacidades.

Porque las ciudades no avanzan por lo que se promete, ni por lo que se publica; tampoco por lo que se anuncia a bombo y platillo.

Las ciudades avanzan por lo que se planifica, se ejecuta y se consigue.

Y después de tres años de gobierno de Juan Antonio Peña (CIUCA) y su Gobierno (CIUCA-PP-CC-MXT), la pregunta que cada vez más ciudadanos se hacen es tan sencilla como contundente:

¿Dónde está la ciudad que nos prometieron?

¿ Por qué no han cumplido absolutamente nada de lo que nos vendieron y tanto nos ilusionaron ?

Telde merece respuestas; Pero, sobre todo, Telde merece futuro.

José Luis Macías Alonso es Concejal-Portavoz de Nueva Canarias- Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias Bloque Canarista Telde.

DIME QUÉ PRIORIZAR Y TE DIRÉ CÓMO GOBIERNAS.

Sábado, 27 de junio de 2026. Hace apenas unos días, en Telde despedimos las fiestas de San Juan Bautista, patrón de nuestra ciudad y símbolo del barrio fundacional donde comenzó buena parte de nuestra historia, hace 675 años.

Más allá de la tradición religiosa, San Juan representa una idea profundamente humana: ”La necesidad de prepararse para un tiempo nuevo, dejar atrás aquello que nos impide avanzar y abrir el camino hacia la renovación”.

En la tradición cristiana, el bautismo simboliza precisamente eso: un nuevo comienzo, la regeneración y el nacimiento a una vida renovada. Las ciudades, salvando las enormes diferencias entre la dimensión espiritual y la vida pública, también necesitan, en determinados momentos, detenerse, reflexionar y recuperar el rumbo.

Y esa reflexión me conduce a una idea muy sencilla:

“Dime qué priorizas y te diré cómo gobiernas”.

Porque gobernar consiste, ante todo, en elegir prioridades.

Ningún Ayuntamiento puede resolver todos los problemas al mismo tiempo. Precisamente por eso, un buen gobierno se reconoce por aquello que decide poner en el centro de su acción política. Las prioridades revelan el modelo de ciudad, la capacidad de liderazgo y el compromiso con la ciudadanía.

En Telde, después de tres años de mandato de Juan Antonio Peña (CIUCA) y su Gobierno (CIUCA-PP-CC-MXT), muchos vecinos siguen preguntándose cuáles han sido realmente esas prioridades.

Las prioridades de este Alcalde y su Gobierno no han estado orientadas a garantizar la funcionalidad y el correcto desarrollo interno del Ayuntamiento ni a dotarlo de los medios humanos y materiales necesarios. Muy al contrario, estos recursos se han visto mermados de forma progresiva. Ni siquiera han sido capaces de articular un contrato que permitiera dar respuesta al grave deterioro de las carreteras en nuestros barrios, con un reguero de baches por todos lados,  ni de evitar la sangría económica derivada de la pérdida sistemática de subvenciones y financiación procedentes del Gobierno de Canarias y del Cabildo de Gran Canaria. En definitiva, la mala gestión de este Gobierno ha terminado por relegar a las personas a un segundo plano, haciéndolas las principales perjudicadas de su falta de planificación y eficacia.

Y en el mientras tanto… los barrios siguen reclamando mantenimiento, limpieza y accesibilidad. Mientras tanto, las instalaciones deportivas siguen necesitando inversiones y planificación, la plantilla municipal continúa reivindicando mejoras laborales, una organización eficaz y un trato justo para garantizar unos servicios públicos ágiles y eficaces. Mientras tanto, áreas esenciales como urbanismo, economía y hacienda y contratación, así como numerosos proyectos estratégicos para la ciudad, continúan bloqueados y sin un futuro cierto. Es por éstos, y muchos otros ejemplos, que resulta legítimo preguntarse si las prioridades del Alcalde Juan Antonio Peña (CIUCA) y su Gobierno (CIUCA-PP-CC-MXT) han coincidido con las prioridades reales de Telde y de sus vecinos.

Claro está que los ciudadanos no evalúan una gestión por los titulares ni por las publicaciones en redes sociales. Cuando la coherencia se impone, los vecinos  evalúan la gestión por la limpieza de sus calles, por el funcionamiento eficaz de los servicios públicos, por la atención que reciben las personas más vulnerables y por la sensación de que su ciudad avanza… o permanece estancada.

Quienes creemos en el municipalismo sabemos que gobernar significa escuchar antes de decidir. Significa caminar junto a los vecinos, patear los barrios, acompañar a las asociaciones y a los colectivos sociales, culturales y deportivos, pero también trabajar codo a codo con los comerciantes, autónomos, empresas y emprendedores que cada día abren sus puertas o levantan las persianas para sostener la economía local y generar empleo.

Esa ha sido siempre la forma de entender la política de Nueva Canarias Telde: una organización profundamente municipalista, construida desde la militancia, el trabajo cercano y el compromiso con el interés general, la justicia social y unos servicios públicos fuertes.

Porque la política útil no consiste en preguntarse qué necesita un gobierno.

La verdadera política útil comienza preguntándose qué necesita la gente; ¿Qué necesita la familia que no llega a final de mes?, ¿Qué necesita el joven que busca una oportunidad sin abandonar Telde?, ¿Qué necesita la persona mayor que espera unos servicios públicos de calidad?, ¿ Qué medidas urgentes se adoptarán para que cientos de familiar puedan  acceder o conseguir una vivienda en Telde ?, ¿Qué necesitan nuestros comerciantes, autónomos y emprendedores para invertir, innovar y crear empleo? O ¿ Cómo potenciar el pensamiento crítico y creativo de nuestra ciudad para promocionar el talento?.

Esa es la política en la que creo.

Una política que no deja a nadie atrás; Que protege a quienes atraviesan mayores dificultades y que, al mismo tiempo, crea las condiciones para que el tejido económico pueda crecer y generar oportunidades. Porque no existe justicia social duradera sin desarrollo económico sostenible sin inclusión y cohesión social.

Gobernar debe ser sinónimo de cuidar:

Cuidar a las personas; Cuidar los servicios públicos.

Cuidar nuestros barrios y nuestro patrimonio.

Y cuidar el tejido económico que hace posible el bienestar colectivo.

Quizás ahora, después de las fiestas de San Juan, también sea un buen momento para que Telde emprenda su propia renovación.

No hablo del bautismo como sacramento, que pertenece al ámbito de la fe y merece el máximo respeto.

Hablo de una renovación cívica. De recuperar el rumbo. De volver a situar a las personas en el centro de las decisiones públicas. De regenerar la confianza entre la ciudadanía y sus instituciones. De construir un nuevo tiempo basado en la planificación, el trabajo y el compromiso con el bien común.

De pensar y definir una Telde que vuelva a creer en sí misma. Una ciudad con proyecto y con proyección de futuro; capaz de cuidar sus barrios, fortalecer sus servicios públicos, proteger su patrimonio histórico y cultural, impulsar el comercio, la actividad económica y el empleo, ofrecer oportunidades a nuestros jóvenes y garantizar que nuestros mayores vivan con la dignidad que merecen.

Una ciudad abierta, participativa, sostenible e innovadora. Una Telde que aproveche todo su talento y su enorme potencial para convertirse en un referente de desarrollo, cohesión social y calidad de vida en Canarias.

Porque no debemos olvidar que “Los gobiernos pasan, pero las ciudades permanecen”.

Y las mejores etapas de una ciudad comienzan cuando quienes la gobiernan comprenden que el verdadero liderazgo consiste en ponerse al servicio de su gente.

Y permítanme terminar con una convicción profundamente personal.

“No creo en la política que administra la resignación. Creo en la política que escucha, cuida, planifica y transforma”.

Escuchando; Porque nadie conoce mejor Telde que quienes la viven cada día.

Cuidando; Porque una sociedad se mide por cómo protege a las personas más vulnerables y por cómo acompaña a quienes crean empleo y oportunidades.

Planificando; Porque el futuro nunca se improvisa.

Y transformando; Porque gobernar no consiste en administrar la inercia, sino en construir, junto a los vecinos, una ciudad mejor de la que recibimos.

Ese es el liderazgo en el que creo.

Ese es el compromiso que merece Telde.

Y ese es el futuro que, entre todos, podemos construir.

José Luis Macías Alonso es Concejal-Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.

LA APROPIACIÓN INDEBIDA EN POLÍTICA.

Sábado, 4 de julio de 2026. La apropiación indebida es, en términos jurídicos, un delito contra el patrimonio. Se produce cuando alguien recibe un bien con la obligación de custodiarlo o devolverlo y decide incorporarlo como propio.

Pero existe otra forma de apropiación indebida que no aparece en el Código Penal y que, sin embargo, resulta cada vez más frecuente en la vida pública: apropiarse del trabajo de otros, de los logros colectivos, de las instituciones, del relato y hasta de las esperanzas de una ciudadanía que merece bastante más que propaganda.

La política deja de ser un instrumento al servicio del interés general cuando algunos la convierten en una herramienta de marketing. Cuando importa más la fotografía que la gestión. Cuando el titular pesa más que el resultado. Cuando se intenta convencer a los vecinos de que todo empezó el día en que uno llegó al gobierno.

En Telde llevamos tres años asistiendo precisamente a esa forma de entender la política.

Resulta llamativo comprobar cómo proyectos iniciados durante el mandato anterior desaparecieron deliberadamente del relato oficial para ser presentados como propios o, sencillamente, quedaron guardados en un cajón porque reconocer su origen parecía políticamente inconveniente. Ha ocurrido con actuaciones de asfaltado, con iniciativas sociales como la Mesa de Sinhogarismo, con infraestructuras municipales, con proyectos deportivos y con muchas otras actuaciones que ya estaban planificadas o en marcha.

Paradójicamente, cuando esos mismos proyectos no salen adelante, el discurso cambia de inmediato. Entonces aparece el retrovisor. Entonces la culpa vuelve a ser de quienes gobernaron antes.

Es una estrategia tan repetida que ya forma parte del manual político del actual gobierno: los aciertos son propios; los problemas siempre son heredados.

Sin embargo, los hechos desmontan ese relato.

El actual Alcalde Juan Antonio Peña (CIUCA) y su gobierno (CIUCA-PP-MXT-CC) no recibieron un ayuntamiento quebrado. Todo lo contrario. Encontró unas cuentas municipales saneadas, liquidez en las arcas públicas, pago a proveedores al día, empresas públicas funcionando con normalidad, un contrato de limpieza actualizado tras años de trabajo, el Plan Integral de Jinámar en marcha, los ARRU desarrollándose, planes de asfaltado preparados para continuar, tres escuelas infantiles rehabilitadas y abiertas, incluso la cuarta en camino, y un importante refuerzo de la plantilla municipal con 33 nuevos agentes de Policía Local y 32 trabajadoras sociales y técnicos destinados a fortalecer los servicios públicos.

La verdadera herencia no era un problema económico. La verdadera herencia era una oportunidad.

Y esa oportunidad se ha desperdiciado.

Basta con repasar algunas de las grandes promesas realizadas durante estos tres años.

El Mercado Municipal iba a abrir prácticamente de inmediato. Decenas de titulares, vídeos y publicaciones así lo anunciaban. Estamos en julio de 2026 y continúa cerrado, rodeado de incertidumbre y sin un horizonte cierto para su reapertura.

La limpieza de la ciudad merece un capítulo aparte. Se nos dice que hay más inversión, más maquinaria, más personal, que se le está pagando unos 9 millones de euros al año a la empresa,  o lo que es lo mismo; 750.000,00 € al mes… Hasta se le han regularizado atrasos. Sin embargo, la percepción mayoritaria de los vecinos es justamente la contraria: Telde está más sucia. Cuando preguntamos por esa contradicción en el pleno, la respuesta oficial del Gobierno llega a afirmar que «Telde huele a caramelo». Sobran los comentarios. Que cada vecino mire su barrio y saque sus propias conclusiones.

El Polideportivo Paco Artiles es otro ejemplo paradigmático. El entonces candidato Juan Antonio Peña aseguró que, si llegaba a la Alcaldía, abriría las instalaciones en apenas tres meses. Han pasado tres años, no tres meses. El polideportivo continúa cerrado, sin prestar el servicio que los vecinos y la ciudad necesita y la solución elegida por Juan Antonio Peña (CIUCA) ha sido ceder su explotación durante quince años a la Federación Canaria de Natación, una decisión tomada a dedo y rodeada de una importante controversia política y jurídica.

La movilidad tampoco escapa a esta dinámica. El aparcamiento modular de Arnao, finalizado en 2024, ha servido incluso para almacenar vehículos retirados durante el Carnaval, pero sigue sin ponerse al servicio de los ciudadanos. Lo mismo ocurre con los aparcamientos de San Gregorio y San Juan. Mucha propaganda, numerosas visitas institucionales, fotografías y anuncios. Tres años después, ni una sola plaza disponible para aliviar uno de los principales problemas de movilidad de Telde.

Algo parecido sucede con los planes de asfaltado. Durante este mandato se han dejado perder más de doce millones de euros destinados a renovar las vías públicas, una media cercana a cuatro millones por año. Mientras tanto, el deterioro del firme continúa creciendo en numerosos barrios.

El Mercadillo de Jinámar heredó un Plan Director para ordenar y potenciar el mayor evento comercial semanal del municipio. Hoy la realidad es muy distinta: descontrol organizativo, expansión sin planificación, conflictos continuos y denuncias por presiones a empleados públicos. Otra oportunidad desaprovechada.

La gestión de los recursos humanos tampoco resiste un análisis serio. Tres años después, los 33 nuevos agentes de Policía Local continúan pendientes de culminar su incorporación definitiva. Las trabajadoras sociales afectadas por situaciones de fraude de ley siguen sin una solución estable y numerosos empleados municipales permanecen en una incertidumbre administrativa impropia de una administración moderna.

Mientras tanto, áreas estratégicas como Contratación cuentan hoy con menos personal que cuando Juan Antonio Peña (CIUCA) comenzó su mandato, debilitando precisamente el departamento encargado de impulsar inversiones, licitaciones y ejecución de proyectos.

Y si hay un ámbito donde la ausencia de planificación resulta especialmente preocupante es en los Servicios Sociales. Tres años después no existe un plan integral para combatir una realidad dramática: el 31,2 % de la población de Telde se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Son más de 32.700 personas. Solo en Jinámar esa cifra supera las 10.900 personas, más del 60 % de su población. Detrás de estos porcentajes hay cientos de personas y familias que tienen dificultades para cubrir necesidades básicas y que luchan cada día por salir adelante. Ayudarles y blindar su dignidad debe ser la principal prioridad de cualquier gobierno.

El deporte tampoco ha escapado al abandono. Mientras otros municipios avanzan con nuevas instalaciones, apoyan a sus clubes e impulsan inversiones permanentes, en Telde cientos de deportistas siguen esperando mejoras que nunca llegan. El deporte parece existir únicamente para las fotografías institucionales.

Todo ello evidencia un mismo patrón.

La comunicación institucional ha terminado sustituyendo a la gestión. El anuncio ha sustituido al resultado. El vídeo ha sustituido a la ejecución. El relato ha sustituido a la planificación.

El ejemplo más evidente es la ejecución presupuestaria. En 2024 el Ayuntamiento dejó sin ejecutar cerca de 78 millones de euros sobre un presupuesto de 118 millones. Posteriormente fue necesario realizar ajustes impuestos por el Estado. Ahora, en 2026, todo apunta a que la historia vuelve a repetirse.

Porque no basta con disponer de recursos económicos.

Hay que saber convertirlos en obras, inversiones, empleo, servicios públicos y oportunidades para la ciudadanía.

Gobernar no consiste en emocionar permanentemente.

Gobernar consiste en resolver.

La ciudadanía entiende perfectamente que todos los gobiernos reciben problemas heredados. Lo que espera es que, después de tres años, quienes asumieron esa responsabilidad sean capaces de ofrecer soluciones y no únicamente explicaciones.

Porque llega un momento en que el tiempo deja de ser una excusa para convertirse en responsabilidad.

La apropiación indebida más preocupante no consiste únicamente en apropiarse de un proyecto ajeno o de un mérito político. Consiste en apropiarse de la ilusión de toda una ciudad prometiendo soluciones inmediatas para terminar ofreciendo únicamente titulares, vídeos y explicaciones.

Telde merece un gobierno que hable menos del pasado y construya mucho más el futuro.

La política no consiste en apropiarse del trabajo ajeno ni en buscar culpables cuando aparecen dificultades. Consiste en asumir responsabilidades, gestionar con rigor y dejar una ciudad mejor de la que uno encontró.

Y, tres años después, esa sigue siendo la gran asignatura pendiente del gobierno de Juan Antonio Peña.

José Luis Macías Alonso es Concejal y Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.

UN CAMPEÓN MERECE UN HOGAR A SU ALTURA

Sábado, 11 de julio de 2026. Hay victorias que trascienden el resultado de una competición. Son triunfos que hablan de constancia, de esfuerzo silencioso y de personas que, durante años, trabajan sin pedir nada a cambio. El reciente Campeonato Regional de Tercera Categoría, conquistado por el histórico Club de Lucha Castro Morales, pertenece a esa categoría de éxitos que engrandecen no solo a un club, sino también a todo un municipio. Mi felicitación a luchadores, cuerpo técnico, directiva, afición y a todas las personas que la pasada semana hicieron posible sellar este nuevo capítulo en la historia del deporte teldense.

La actuación de Yenedey en la gran final, derribando a cinco rivales para conducir al Castro Morales hasta el título, simboliza perfectamente el valor de una cantera bien cuidada. Pero el verdadero triunfo del club va mucho más allá de una luchada. El Castro Morales representa décadas de trabajo, compromiso y defensa de una de las señas de identidad más importantes de Canarias. Es una entidad que ha sabido crecer, reinventarse y seguir formando deportistas y personas, incluso cuando las circunstancias no han sido las mejores.

Su historia también refleja las decisiones que han marcado el deporte en Telde. Durante muchos años, su hogar fue el histórico terrero del Faro de Maspalomas, en el Polideportivo Paco Artiles. Aquel terrero desapareció por una decisión política adoptada por el gobierno de Telde, formado entonces por Partido Popular, Coalición Canaria y CIUCA —partido al que pertenece el actual alcalde, Juan Antonio Peña— para construir una piscina vinculada a la ampliación de unas instalaciones concesionadas. El club perdió en ese momento no sólo un terrero, sino un espacio que formaba parte de su identidad, viéndose forzado a iniciar nueva etapa en el terrero Amado Díaz Guillén, en Las Huesas.

Con el paso del tiempo, esa instalación también evidenció importantes carencias. Por ello, durante el mandato municipal anterior se alcanzó un acuerdo entre el Ayuntamiento y la directiva del club para trasladar provisionalmente la actividad al terrero de Lomo Cementerio mientras se redactaba y ejecutaba un proyecto integral de rehabilitación del Amado Díaz Guillén. Aquella decisión permitió que el Castro Morales siguiera creciendo. La cantera aumentó de forma notable, se consolidaron nuevos equipos, crecieron las categorías de base y el club reforzó también la participación femenina, demostrando que la lucha canaria sigue teniendo un enorme futuro cuando existe planificación y estabilidad.

Precisamente por eso resulta difícil comprender que el actual gobierno decidiera acelerar la reapertura del terrero sin garantizar que las obras estuvieran completamente finalizadas. La final regional del pasado sábado puso de manifiesto una realidad que ningún aficionado merecía presenciar. Hasta siete focos dejaron de funcionar durante la luchada, reduciendo la iluminación del terrero y dejando parte de las gradas prácticamente a oscuras. Las pantallas con los marcadores también se vinieron abajo. La competición tuvo que detenerse hasta conectar el marcador al grupo electrógeno que utilizaba la televisión para garantizar la retransmisión.

Pero ahí no quedó la cosa. Las incidencias continuaron fuera del terrero. Los accesos presentaban desperfectos que provocaron tropiezos entre los asistentes, la iluminación exterior tampoco funcionaba correctamente, los propios luchadores denunciaron que tuvieron que ducharse prácticamente a oscuras y los baños destinados al público continúan sin estar adaptados para personas con movilidad reducida. No son detalles menores. Son cuestiones que afectan a la seguridad, a la accesibilidad y a la imagen que proyecta Telde cuando acoge una competición regional.

Y, sin embargo, hubo algo que ninguna deficiencia consiguió eclipsar: la grandeza del propio C.L. Castro Morales. Mientras las instalaciones fallaban, el club volvió a responder con profesionalidad, humildad y orgullo. Una vez más quedó demostrado que los verdaderos protagonistas son quienes cada tarde entrenan, educan en valores y mantienen viva nuestra lucha canaria.

Este campeonato debería servir también para extraer una lección. Los clubes deportivos cumplen con su responsabilidad formando deportistas, transmitiendo esfuerzo, respeto y compromiso. La administración pública debe cumplir la suya: planificar, ejecutar las inversiones con rigor y poner a disposición de los deportistas instalaciones seguras y dignas. Más aún cuando el Alcalde Juan Antonio Peña (CIUCA) y su gobierno (CIUCA-PP-MXT-CC) tuvo que devolver la subvención que el Cabildo de Gran Canaria había transferido al Ayuntamiento para ejecutar las obras de mejora del terrero.

Porque la política no puede conformarse con acudir a la foto del éxito cuando llegan los títulos. Su obligación es crear las condiciones para que esos éxitos sean posibles. El Castro Morales ya ha demostrado que sabe construir campeones. Ahora le corresponde a Telde demostrar que también sabe cuidar a quienes llevan el nombre de nuestra ciudad con orgullo por toda Canarias. Un club con tanta historia no necesita privilegios; Simplemente merece un hogar que esté a la altura de lo que representa.

José Luis Macías Alonso es Concejal-Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.

EL FUTURO DE LAS CAMPEONAS EMPIEZA EN SU CASA.

Sábado, 18 de julio de 2026. Hay victorias que se celebran durante unos días y otras que permanecen para siempre en la memoria de una ciudad. El reciente campeonato de la Liga Guerreras Iberdrola conquistado por el Club Balonmano Rocasa Remudas pertenece, sin duda, a estas últimas. No sólo por el extraordinario éxito deportivo que supone proclamarse campeón de España, sino porque vuelve a demostrar que desde un barrio humilde y trabajador como el de Las Remudas es posible alcanzar la excelencia cuando el talento, el esfuerzo y la constancia se convierten en una forma de vida.

Pero el C.B Rocasa Remudas es mucho más que un equipo campeón.

Es una escuela de valores; Un punto de encuentro para cientos de familias. Es una cantera que educa a niños y niñas en el respeto, la disciplina, el compañerismo, la igualdad y la cultura del esfuerzo. Es un ejemplo de cómo el deporte puede transformar vidas y fortalecer una comunidad. Es una referencia para toda una generación de jóvenes que descubren, cada vez que pisan el Antonio Moreno, que desde Telde también se puede llegar a lo más alto del deporte español.

Los recientes reconocimientos a Dejan Ojeda como Mejor Entrenador, a María Zaldua como MVP de la temporada, a Martina Lang como Mejor Defensora, a Almudena Rodríguez como Mejor Lateral Derecho y a Larissa Da Silva como Mejor Lateral Izquierdo no hacen sino confirmar la extraordinaria dimensión de un proyecto que lleva décadas construyéndose con humildad, trabajo y perseverancia. Detrás de cada uno de esos galardones existe una directiva comprometida, un cuerpo técnico ejemplar, una cantera extraordinaria, decenas de personas voluntarias y una afición que nunca ha dejado de creer en su club.

Siempre he pensado que amar una ciudad no consiste únicamente en sentirse orgulloso de ella cuando llegan los éxitos. Amar una ciudad también significa cuidar aquello que la hace grande, proteger lo que representa sus mejores valores y tener la ambición de dejar a las próximas generaciones una Telde mejor de la que nosotros encontramos. Ese debería ser siempre el verdadero sentido del servicio público: conservar lo mejor de nuestra historia y trabajar, cada día, para construir un futuro todavía más ilusionante.

Siempre he creído que una ciudad se define por aquello que decide proteger. Protege su patrimonio porque habla de su historia. Protege sus espacios públicos porque forman parte de la vida de sus vecinos. Y también debe proteger a quienes, con su esfuerzo cotidiano, proyectan el nombre de la ciudad con dignidad dentro y fuera de nuestras fronteras.

«Las grandes ciudades no se miden únicamente por la calidad de sus infraestructuras. También se miden por la forma en que cuidan a quienes las representan con excelencia y proyectan su nombre con orgullo dentro y fuera de sus fronteras.»

Por eso, el Polideportivo Insular Antonio Moreno debe entenderse como mucho más que un pabellón deportivo. Es la casa del Rocasa Remudas. Es el lugar donde se forman las campeonas de hoy y donde empiezan a soñar las campeonas de mañana. Entre sus paredes no solo se entrenan equipos; se construye ciudadanía. Allí se aprende a levantarse después de una derrota, a compartir los éxitos, a respetar al rival y a comprender que los grandes logros siempre son el resultado del trabajo colectivo.

Durante años se realizaron importantes actuaciones que permitieron mantener la instalación en condiciones adecuadas y responder a las necesidades del club para que pudiera seguir compitiendo al máximo nivel en su propia casa. Sin embargo, el paso del tiempo exige continuidad, planificación y mantenimiento. Hoy el Antonio Moreno presenta deficiencias que no pueden seguir esperando y que requieren una respuesta clara y decidida por parte de las administraciones públicas.

Ahora bien, sería un error limitar el debate a reparar averías o resolver incidencias puntuales. El Pabellón Antonio Moreno necesita una mirada mucho más ambiciosa. Necesita un proyecto integral que lo adapte a las necesidades del siglo XXI; una instalación moderna, inteligente, accesible, eficiente, segura y preparada para seguir acogiendo competiciones nacionales e internacionales.

Un pabellón concebido con visión de futuro, capaz de responder a las necesidades del deporte de élite, de la cantera y de las miles de personas que, generación tras generación, seguirán encontrando en el Rocasa un motivo de orgullo y de inspiración.

Porque invertir en el Pabellón Antonio Moreno no significa únicamente mejorar un edificio. Significa apostar por un proyecto que lleva décadas construyendo sociedad. Significa invertir en salud, en educación, en igualdad de oportunidades, en cohesión social y en convivencia. Significa ofrecer a nuestros jóvenes espacios donde crecer, aprender y descubrir que el esfuerzo sigue siendo el mejor camino para alcanzar cualquier meta.

Quizás por eso siento una enorme admiración por proyectos como el Club Balonmano Rocasa Remudas. Porque representan exactamente la ciudad en la que creo. Una ciudad que trabaja en silencio, que no se rinde ante las dificultades, que forma personas antes que titulares y que entiende que los grandes logros nunca llegan por casualidad, sino como consecuencia del compromiso, la constancia y el trabajo bien hecho. Esa es la Telde que merece la pena defender. Esa es la Telde que quiero seguir construyendo junto a todos los vecinos.

Las campeonas ya han hecho su parte. Han llevado el nombre de Las Remudas, de Telde, de Gran Canaria y de Canarias a lo más alto gracias al esfuerzo, la humildad y la perseverancia.

Ahora le corresponde al Gobierno y Ayuntamiento de Telde estar a la altura de ese ejemplo. Ha llegado el momento de dejar atrás los diagnósticos y pasar a la acción. El Pabellón Antonio Moreno necesita una intervención decidida, pero, sobre todo, necesita un verdadero proyecto de futuro. Un proyecto serio, consensuado con el club, técnicamente solvente y pensado para las próximas décadas. No basta con reparar aquello que se deteriora; debemos ser capaces de construir una instalación moderna, accesible, eficiente y preparada para seguir siendo el hogar de uno de los mayores referentes deportivos de nuestra ciudad. Esa es una inversión que ya no admite más demora, porque invertir en el Antonio Moreno es invertir en el prestigio, en la educación, en la igualdad y en el futuro de Telde.

Porque el Antonio Moreno no es únicamente el lugar donde se entrenan las campeonas de hoy. Es el lugar donde empezarán a soñar las campeonas de mañana. Es un espacio donde se forjan valores, amistades, compromiso y sentido de pertenencia. Es un lugar donde también se construye ciudad.

Sueño con una Telde que cuide a quienes la hacen grande. Una ciudad que mire al futuro sin olvidar a quienes llevan décadas engrandeciendo su nombre. Una ciudad que entienda que invertir en deporte es invertir en educación, en igualdad, en convivencia y en esperanza.

El Rocasa Remudas ya ha demostrado que desde Telde pueden alcanzarse las mayores metas. Ahora es el momento de que nuestra ciudad demuestre que también sabe cuidar aquello que la hace grande. Porque cuando una administración acompaña con decisión a quienes llevan años construyendo prestigio colectivo, no solo mejora una instalación deportiva: fortalece la identidad de toda una ciudad y deja un legado del que podrán sentirse orgullosas las próximas generaciones.

Porque estoy convencido de que las grandes ciudades no se recuerdan por lo que prometieron, sino por aquello que fueron capaces de proteger y de legar a las generaciones que vinieron después.

Y pocas herencias pueden ser tan valiosas como dejar a nuestros hijos una ciudad orgullosa de quienes la representan.

Porque el futuro de las campeonas empieza en su casa.

José Luis Macías Alonso es Concejal-Portavoz de Nueva Canarias – Bloque Canarista en el M.I. Ayuntamiento de Telde y Secretario General de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.